| «Tiene sus días contados»: advierten que el Glaciar Alvear en Tierra del Fuego perdió un 80% de hielo y su retroceso es irreversible |
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El Glaciar Alvear, ubicado en Tierra del Fuego, registró un retroceso del 80% de su superficie en apenas 124 años, advierten los especialistas.
Este proceso fue documentado por la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), entidad que advirtió que su derretimiento es irreversible.
Esta novedad surge en un contexto de alerta en Argentina, ya que el Gobierno a cargo de Javier Milei impulsa en el Congreso un proyecto de ley para flexibilizar la Ley de Glaciares.
De aprobarse, se abriría la puerta a facilitar la minería y la explotación de hidrocarburos en zonas glaciares y periglaciares.
Según el análisis de FAUBA, el cambio climático es el principal responsable del retroceso del Glaciar Alvear, que se acelera año a año desde 1970.
En particular, hasta ese año la masa de hielo perdía una hectárea por año, sin embargo, después la tasa trepó a 3,5 hectáreas anuales.
La investigadora Anneris Stieben, autora del estudio, fue directa: «El proceso de retroceso es irreversible: salvo que ocurra una nueva glaciación —lo cual podemos descartar a corto plazo—, el Glaciar Alvear tiene sus días contados».
El Glaciar Alvear también se acortó un 50%: pasó de 2,3 km a 1,1 km de longitud. El retroceso máximo ocurrió entre 1999 y 2004, con 62 metros por año. Advierten que el Glaciar Alvear en Tierra del Fuego perdió un 80% de hielo y su retroceso es irreversible (Anneris Stieben) Advierten que el Glaciar Alvear en Tierra del Fuego perdió un 80% de hielo y su retroceso es irreversible (Anneris Stieben) Un paisaje que cambia por el retroceso del Glaciar Alvear
En los últimos años, el retroceso del Glaciar Alvear incluso transformó el entorno. El hecho más grave fue la desaparición definitiva de Las Cuevas del Alvear, un atractivo turístico y cultural para la comunidad fueguina, antes de 2019.
Sin embargo, el mismo proceso generó algo nuevo: la Laguna Celeste, una nueva atracción de montaña.
«Esta laguna existe porque el glaciar Alvear, al derretirse en su retroceso, llenó la cavidad rocosa que él mismo había excavado«, explicó Stieben.
El paisaje, entonces, no solo pierde: también se transforma. Pero esa transformación tiene un costo ambiental y social que no puede ignorarse. Qué se necesita para proteger a los glaciares
Frente a este escenario, los especialistas señalan medidas concretas y urgentes. Stieben enumeró las prioridades:
Fortalecer el marco legal y resistir modificaciones a la Ley Nacional de Glaciares. Actualizar el Inventario Nacional de Glaciares, tarea en curso pero con recursos limitados. Monitorear los glaciares más pequeños a nivel provincial, como ya hace Tierra del Fuego con el Martial y el Vinciguerra. Redefinir la disponibilidad futura del recurso hídrico para garantizar abastecimiento y prevenir inundaciones. Integrar la planificación urbana con el ordenamiento hídrico, especialmente en ciudades como Ushuaia.
La Laguna Celeste se formó a partir del retroceso y derretimiento del glaciar Alvear debido al aumento de las temperaturas medias en la región (Secretaría de Turismo Ushuaia/Andrés Camacho) La Laguna Celeste se formó a partir del retroceso y derretimiento del glaciar Alvear debido al aumento de las temperaturas medias en la región (Secretaría de Turismo Ushuaia/Andrés Camacho)
La investigadora subrayó que actualizar inventarios no alcanza. «Se debe redefinir la disponibilidad futura del recurso hídrico, tanto para garantizar el abastecimiento aguas abajo como para elaborar planes de contingencia», sostuvo.
El contexto político agrega presión adicional: el Gobierno argentino evalúa modificar la Ley Nacional de Glaciares, lo que representa, según Stieben, «un riesgo latente para la preservación de estos ambientes».
El estudio también apunta a herramientas como los Planes de Gestión Integrada de Recursos Hídricos, instrumentos que equilibran lo económico, lo ecológico y lo social a nivel de cuenca.
Argentina cuenta con casi 8.500 km² de hielo en los Andes y las Islas del Atlántico Sur. Ese sistema, equivalente a 42 veces la ciudad de Buenos Aires, está documentado en retroceso.
Stieben cerró con una propuesta concreta: «Mi idea es abordar cómo manejar la desaparición de glaciares en la zona urbana de Ushuaia, con una visión de planificación urbana adaptativa y resiliente«.
Fuente: Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) |
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