| El Glaciar Alvear perdió el 80% de su superficie en poco más de un siglo |
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El deterioro del Glaciar Alvear, ubicado en las cercanías de Ushuaia, quedó expuesto en una investigación académica que reconstruyó su evolución desde 1900 hasta 2024. El trabajo concluyó que el macizo perdió el 80% de su superficie en 124 años y redujo su extensión longitudinal de 2,3 kilómetros a apenas 1,1 kilómetros.
El estudio fue difundido por el Área de Divulgación Científica y Tecnológica en Agronomía y Ambiente (FAUBA/UBA) y combinó análisis de imágenes satelitales con relevamientos de campo para reconstruir la dimensión histórica del glaciar.
La ingeniera en Recursos Hídricos Anneris Stieben, autora del trabajo y egresada de la Especialización en Teledetección de la Escuela para Graduados FAUBA, explicó que el retroceso no fue uniforme. “En 124 años, el macizo perdió el 80% de su superficie. Pero esa pérdida no ocurrió siempre a la misma velocidad. Hasta 1979, solo se redujo a razón de 1 hectárea por año; después, la tasa ascendió a 3,5 hectáreas al año, en promedio”, detalló.
Para reconstruir los primeros registros fue necesario recurrir a trabajo en terreno. “Esas salidas fueron necesarias para delimitar la superficie glaciar histórica, ya que, obviamente, no hay imágenes satelitales de ese período frío”, aclaró Stieben, en alusión al tramo final de la llamada Pequeña Edad de Hielo.
Un retroceso cada vez más rápido
El período más crítico se dio entre 1999 y 2004, cuando el frente glaciar retrocedió hasta 62 metros anuales. Según la investigadora, la principal causa es la combinación de aumento de temperatura media y disminución de precipitaciones observada desde 1991.
“La consecuencia es que hoy el glaciar está partido en dos. El proceso es irreversible: salvo que ocurra una nueva glaciación, el Alvear tiene sus días contados”, afirmó.
El retroceso no sólo impacta en el paisaje, sino también en el sistema hídrico regional. El Glaciar Alvear integra un conjunto mayor de reservas de agua dulce. En ese sentido, Stieben recordó que el Inventario Nacional de Glaciares registró casi 8.500 kilómetros cuadrados de hielo en los Andes y las Islas del Atlántico Sur, aunque advirtió: “Está documentado que estos cuerpos de hielo están desapareciendo debido a los cambios en el clima”.
Cambios visibles en el entorno
La transformación del entorno ya es perceptible. Las históricas Cuevas del Alvear, que durante años fueron un punto de referencia para visitantes y residentes, desaparecieron antes de 2019. “Esa pérdida no fue solo turística, sino también social, porque la comunidad fueguina las sentía como propias”, señaló la especialista.
En contrapartida, el retroceso dio origen a un nuevo espejo de agua conocido como Laguna Celeste. “Esta laguna existe porque el glaciar, al derretirse, llenó la cavidad rocosa que él mismo había excavado. Su presencia es la prueba de que el glaciar se reduce”, explicó Stieben.
Advertencias sobre la protección legal
Ante este escenario, la investigadora remarcó la necesidad de reforzar las políticas de resguardo ambiental. “Es necesario fortalecer el resguardo legal de zonas de recarga y regulación natural con restricciones a las actividades extractivas o de alto impacto. Aunque existe la Ley de Glaciares, se la quiere modificar. Es un riesgo latente para la preservación de estos ambientes”, puntualizó.
Además, planteó que la actualización de inventarios debe ir acompañada por estrategias de planificación territorial y gestión del agua. “Se debe redefinir la disponibilidad futura del recurso hídrico, tanto para garantizar el abastecimiento aguas abajo como para elaborar planes de contingencia ante inundaciones o sistemas de alerta temprana”, afirmó.
El caso del Glaciar Alvear se inscribe en una tendencia global de retracción acelerada de los cuerpos de hielo. En Tierra del Fuego, el fenómeno ya modificó el paisaje y plantea desafíos concretos para el abastecimiento de agua y la organización territorial en un contexto de cambio climático sostenido. Glaciar Alvear |
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