| Advierten por la invasión de jabalíes que causa pérdidas de más de 1.600 millones de dólares |
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La presencia de jabalíes y animales cruzados con cerdos domésticos genera pérdidas de entre 1.400 y 1.600 millones de dólares anuales en la Argentina, además de representar una amenaza para la salud humana, según explicó Francisco Peschio, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
El especialista señaló en el programa Nunca es Tarde, de La Brújula 24, que el jabalí fue introducido a principios del siglo XX en la provincia de La Pampa para ser utilizado en cotos de caza deportiva. Sin embargo, por su capacidad de adaptación y reproducción, comenzó a extenderse hacia distintas zonas del país.
“Es una especie exótica, no es nativa de la Argentina, y está entre las especies animales más invasivas del planeta. Donde pudo expandirse, se fue expandiendo”, indicó.
Peschio explicó que se trata de un animal inteligente, con una elevada tasa reproductiva y capacidad para sobrevivir en ambientes con distintas temperaturas y niveles de precipitaciones.
Además, puede cruzarse con cerdos domésticos y originar ejemplares conocidos en el ámbito rural como “chanchos malos”, que mantienen características similares a las del jabalí en cuanto a comportamiento, alimentación y reproducción.
Los machos adultos pueden alcanzar tamaños considerables. El docente mencionó el caso de un ejemplar de aproximadamente 270 kilos que fue encontrado durante una cosecha y señaló que algunos animales poseen colmillos de hasta 15 centímetros.
La circulación en grupos o piaras incrementa los daños sobre cultivos, granos almacenados y silobolsas. También pueden afectar alambrados, instalaciones rurales, animales y especies autóctonas.
“Las estimaciones realizadas por el entonces Ministerio de Agricultura hablaban de entre 1.400 y 1.600 millones de dólares anuales de pérdidas en la Argentina. Ahí se incluyen los daños sobre el grano almacenado, los silobolsas, los cultivos y la infraestructura. También existe un problema ambiental porque modifican los ecosistemas y atacan especies nativas. A eso se suma el riesgo que representan para la salud humana”, detalló.
"Andan en grupo y generan, además de los daños económicos, peligros para el humano por las enfermedades, los ataques y los accidentes de tránsito", señaló.
Uno de los principales peligros sanitarios es la triquinosis, una enfermedad que puede transmitirse a partir del consumo de carne de jabalí que no fue analizada previamente.
Peschio advirtió que la elaboración de chacinados con carne proveniente de faenas sin control veterinario aumenta la posibilidad de contagios. También señaló que los animales pueden actuar como vectores de peste porcina, hepatitis y otros parásitos.
“El problema es no saber de dónde salió ese salame o si se hizo el control de triquinosis. Si no existen frigoríficos habilitados, queda la posibilidad de una faena sin control sanitario”, sostuvo.
El especialista aclaró que existen zonas más afectadas que otras por sus condiciones ambientales, aunque advirtió que la especie continúa avanzando y ya comenzó a aparecer en sectores urbanos donde antes no era habitual.
"El gobierno provincial (de Buenos Aires) lo considera plaga y está regulado para tratar de controlarlo, pero hay cuestiones que no se hacen solamente de arriba para abajo, sino que necesitas un trabajo coordinado entre nación, provincia, municipios, entidades de productores, asociaciones locales y sociedad civil", apuntó.
Para controlar la población, planteó la necesidad de coordinar acciones entre Nación, provincias, municipios, productores, asociaciones locales, universidades y organismos científicos.
Entre las alternativas mencionó la colocación de trampas para capturar piaras completas y la implementación de programas de caza controlada. Sin embargo, señaló que estas medidas requieren incentivos económicos, controles sanitarios y planificación. |
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