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La producción creció en inversión de infraestructura y en recursos humanos  
Las mejores estrategias para el manejo de los silos dominaron las ponencias correspondientes al panel "La planta completa y el grano de maíz en rumiantes y monogástricos", que se llevó a cabo en la sala Sorgo del 6*Congreso Maizar 2016. La charla, coordinada por el periodista e ingeniero agrónomo Gerardo Gallo Candolo, comenzó con la disertación del ingeniero agrónomo Luis Bertoia de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, quien se refirió al manejo diferencial del cultivo de maíz para grano y para silaje. El profesional detalló densidades de siembra, diferenciales, cómo influye la fecha de siembra en la estructura de la planta en general y no solamente en el grano, el trascendental momento del picado -si se adelanta o se atrasa se pierde calidad o capacidad de buena conservación- y la ventaja que tiene la fertilización nitrogenada basada en el aumento de litros de leche por unidad de superficie. "Nos da un valor de más de siete euros, con precios de esta semana", resaltó. Por su parte, el ingeniero agrónomo Guillermo Alvarez Reyna, de Martínez y Staneck, habló del manejo posterior a la apertura del silo. "Es tal vez una de las actividades más importantes y nos permite analizar pérdidas y ver cómo minimizar, porque una pérdida en el silo significa muchos kilos de carne y muchos litros de leche menos", dijo. Para el experto, "más del 40 por ciento de las pérdidas ocurren durante esta parte del proceso, e impactan asombrosamente en la explotación", aseguró. Acto seguido, brindó recomendaciones para responder a estos problemas y remediarlos. Jorge Labala, veterinario de la Universidad Nacional de La Plata, como representante de Vetifarma, se refirió al cerdo en la cadena de valor del maíz. Destacó que el cerdo, además de consumidor de granos, devuelve muchos nutrientes al suelo, y que en la Argentina se registra un importante aumento en el consumo, que en 2013 se ubicó en más de 11 kg por habitante. La faena nacional acompaña al consumo. Ya en 2016, los kilos vendidos por hembra por año son 3.500, muy por encima de los 2.100 que se registraban en 2010. La alimentación representa el 65 por ciento del costo de producción porcina. Hay tres categorías en este rubro: Madres, lechones y engorde. Las madres consumen el 16 por ciento, los lechones el 12 por ciento, pero durante la etapa de engorde se consume el 72 por ciento de los alimentos. Las hembras tienen poca incidencia en el costo, pero éste aumenta exponencialmente en el engorde, que se lleva el 63 por ciento de las erogaciones. Entre las materias primas utilizadas, casi el 40 por ciento de lo que se gasta en alimentos se va en maíz. "Para conseguir un cerdo sano y de peso apropiado se requiere un maíz de determinada calidad, como mínimo de grado 3", señaló. Deben privilegiarse los maíces de grano duro antes que dentado. También de refirió a las micotoxinas y a sus efectos en la calidad nutricional del maíz. "Las micotoxinas provocan inmunosupresión, baja de defensas y que las vacunas no funcionen bien", aclaró el profesional , y detalló los efectos que podrían producir. Finalmente, describió someramente otras toxinas y sus influencias sobre el animal.