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| Crean un mapa de los plátanos de CABA para ayudarnos a transitar la primavera |
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24-09-2026 |
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| Información enviada por: FAUBA |
Por: Sebastián Tamashiro 23 septiembre, 2026
(SLT-FAUBA) Estornudos, ojos hinchados y bolsillos llenos de pañuelitos. Para muchas personas significa que la primavera llegó. En CABA, entre los sospechosos de siempre, se encuentran los plátanos —Platanus × acerifolia—. Cada primavera liberan una pelusa amarilla que cubre todas las veredas. Para poder esquivarla, Luciana Staiano, docente e investigadora de la FAUBA, creó un mapa interactivo que muestra dónde están los plátanos. Clasificó las cuadras según tres niveles de abundancia: hasta 3 árboles, de 4 a 6 y 7 o más. ¿Es posible transitar la ciudad sin llenarnos de pelusa amarilla? Un puente entre la información pública y la vida cotidiana de miles de personas.
Tenemos cerca de 370 mil árboles en las veredas porteñas. Además de aportar identidad visual y embellecer las calles y avenidas, cumplen un rol clave en el ambiente urbano. Bajan la temperatura durante calores extremos, reducen la contaminación sonora y favorecen la biodiversidad. Son fundamentales, sobre todo en un contexto de cambio climático. Sin embargo, todos los años señalamos con bronca a una especie en particular.
“Por la ciudad me muevo mucho en bicicleta. En cada primavera se me llenan los ojos de pelusa de plátano. Probé con anteojos y con antiparras para moto. Me funcionaron hasta que un día de mucho viento me entró un montón de pelusa en la garganta. Casi me ahogo y estuve a punto de chocar” contó Luciana Staiano, docente e investigadora del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la FAUBA.
A partir de eso se le ocurrió hacer un mapa para consultar en el celular que permita planificar recorridos y evitar las cuadras con más plátanos en primavera. Lo pensó con el espíritu de compartirlo, por eso la herramienta se puede visualizar en Google Maps, una aplicación que muchos usamos para decidir cómo ir de un lugar a otro. ¿Ahora Staiano puede llegar al trabajo sin pelusa?
“Encontrar un camino 100% libre de plátanos atravesando distintos barrios es muy difícil. Por eso, el mapa clasifica las cuadras con presencia de plátanos en tres categorías según su abundancia. Las cuadras llevaderas se ven en amarillo —entre uno y tres—, las cargadas en naranja —entre cuatro y seis— y las imposibles en marrón —que tienen siete o más—. En el mapa se pueden activar o desactivar las categorías según tus preferencias. Ahora, por lo menos, evito las calles más difíciles”, explicó Luciana.
Rankings porteños
El plátano es la segunda especie más presente en las calles y avenidas de CABA. Son más de 33 mil árboles. Los barrios con más ejemplares son Palermo, Flores, Belgrano y Villa Urquiza, y los que tienen menos son San Nicolás, Villa Real, Coghlan y Constitución.
La docente destacó que si tenemos en cuenta los metros de vereda de toda la ciudad, vamos a encontrar plátanos en el 17% y agregó mayor detalle en cada barrio. “El valor más alto se registra en Paternal, cerca del 34% de su trazado vial tiene esta especie. Le siguen Villa Luro, Parque Chas y Villa del Parque, que en todos los casos superan el 30%. Si caminás por estos barrios, aproximadamente una de cada tres cuadras tiene plátanos”.
En el otro extremo se encuentran Villa Soldati, Constitución y San Nicolás con menos del 5% del trazado vial con presencia de plátanos. Estos barrios se encuentran entre los 10 barrios porteños con menor número de árboles en general.
Staiano aclaró que hacer un recorrido libre de plátanos no garantiza evitar reacciones alérgicas. “El mapa puede contribuir a minimizar la exposición a la pelusa, que puede generar irritación, tos o picazón, sobre todo en días ventosos. Pero la principal fuente de alergias es el polen, que puede viajar grandes distancias. Durante la primavera, varias especies de árboles lo liberan”.
Datos libres, usos nuevos
En pocos días, decenas de miles de personas vieron el mapa. Algunas ya modificaron sus rutas y otras ya lo piensan para las próximas estaciones. “Conocer dónde están los plátanos también es clave para aprovecharlos. Podemos usar el mapa con distintos objetivos según la época del año o las condiciones meteorológicas. Por ejemplo, durante el verano podemos elegir rutas con muchos plátanos y tener recorridos más sombreados y frescos. Si te gusta la sombra, bancate la pelusa”, comentó Luciana.
Para hacer el mapa, se basó en los datos del censo de arbolado público lineal de 2017 y 2018 de CABA. “Esta información está disponible para que cualquiera la use. Se ubica cada árbol, se detalla su especie y otras características como la altura o el diámetro. Procesé los datos con sistemas de información geográfica y software libre, y los crucé con el trazado de calles y avenidas para lograr un mapa liviano y sencillo de consultar”.
Con el mapa de plátanos, Staiano tendió puentes entre información de acceso público y la vida cotidiana de miles de personas. Resaltó que es clave que las instituciones públicas generen y actualicen datos y los pongan a disposición de la sociedad. De esta forma se pueden desarrollar herramientas y usos imprevistos, como este mapa en cuestión, hasta planificar el uso inteligente y justo del territorio. “Es algo que conversamos mucho en las clases de Ordenamiento Territorial en la FAUBA”, agregó.
Mapas para entender y actuar
Staiano, investigadora en el Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección de la FAUBA, señaló que los mapas tienen la capacidad de mostrar información de forma más accesible. “Nos permiten entender cómo nos relacionamos con nuestro entorno y planificar un uso inteligente y justo del territorio. En mi trabajo me baso en las mismas herramientas que usé para el mapa de plátanos, pero en otros contextos. Aplico la ciencia de datos espaciales para abordar problemas en áreas rurales y a una escala regional”.
La línea de investigación de Luciana busca caracterizar los impactos ambientales de la transformación del territorio y desarrollar herramientas para planificar su uso y gestión. En el marco de su doctorado, analizó los impactos de la pérdida de bosques y pastizales nativos en el Chaco Seco y en los pastizales del Río de la Plata. “Generé una metodología para identificar las áreas con mayor valor de conservación que combina información espacial biofísica y socioeconómica con la percepción de los actores que se vinculan con esos territorios”.
Para cerrar, Staiano reflexionó: “La planificación urbana tiene una trayectoria histórica más larga que la rural. En general, las ciudades cuentan con más datos sistematizados y accesibles. Por eso, me resulta atractivo analizar datos urbanos. En el ámbito rural la información no existe o es más difícil de obtener”.
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