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Plaguicidas domésticos. Advierten sobre los peligros de su uso por malas prácticas y falta de regulación  
Agro Verdad- 04-05-2026 -
  Nota publicada por: Agro Verdad el 04-05-2026

Nota de origen:
Advierten sobre los peligros de los plaguicidas domésticos
Enviada por: FAUBA , el 24-04-2026

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Mucho se habla y se crítica sobre la aplicación de fitosanitarios o agroquímicos en el campo. Y muchas veces se lo hace con desconocimiento o de forma tendenciosa. Pero nunca se pone la mira sobre la mala utilización de plaguicidas o insecticidas en los hogares y el riesgo que ello conlleva.

En este sentido, un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) encendió una señal de alerta sobre el uso cotidiano de los domisanitarios al detectar que el 100% de los encuestados reconoció utilizar sustancias tóxicas en sus hogares, aunque la mayoría desconoce sus riesgos. La investigación advirtió que solo el 20% de las personas sabe qué componente aplica o cómo actuar ante una intoxicación.

El trabajo también alertó por problemas en la comercialización, el uso y el descarte de estos químicos, junto con una falta de regulación clara. El relevamiento, formó parte de una tesis cuya autora es Bárbara Lutfi, egresada de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la FAUBA y se realizó a partir de una encuesta a más de un centenar de vecinos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Uso de plaguicidas en el hogar

En los supermercados hay góndolas repletas de “soluciones mágicas” contra los bichos que vuelan o caminan por la casa, entre los colores de aerosoles y cebos, los venenos casi no se distinguen de los productos de limpieza. El problema es que en el hogar las personas están expuestas a ellos de manera casi permanente, con riesgo para la salud.

De esta manera, un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) encuestó a más de 100 vecinos de CABA y halló que todos usan sustancias tóxicas para combatir insectos o roedores, y que apenas el 20% sabe realmente qué componente está aplicando o qué hacer ante una intoxicación.

“Los plaguicidas domésticos, o domisanitarios, son parte de nuestra rutina bajo una falsa sensación de seguridad. Convivimos con ellos porque hay un gran vacío de información que invisibiliza los riesgos. Por eso, en mi tesis busqué averiguar cuánto saben los habitantes de CABA sobre estos productos, y cómo se comercializan y desechan”, explicó Bárbara Lutfi, egresada de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la FAUBA a Sobre la Tierra, el Área de Divulgación Científica y Tecnológica de la institución.

Puntualmente, para abordar la problemática, Lutfi realizó encuestas a los porteños y entrevistas a médicos toxicólogos de la ciudad. “Encuestamos a 120 personas de Caballito, Agronomía y Villa del Parque. El 100% dijo usar sustancias tóxicas para controlar insectos o roedores en su casa, pero solo el 20% sabía qué tipo de producto aplicaba”, afirmó la ambientóloga.

La investigación de Lutfi también reveló que la población maneja de manera poco responsable estos compuestos. “A pesar de que el 70% de las personas aseguró leer las etiquetas de los envases, muchos terminan confiando en su propia interpretación. Por eso, frente a una emergencia, la gran mayoría no sabe a qué centro de toxicología recurrir. Por suerte, varios hospitales brindan este servicio”, dijo Bárbara.

En cuanto al destino final de estos químicos, Lutfi detectó fallas críticas a la hora de desecharlos. “El 30% de los encuestados recicla los envases, pero sin ni siquiera lavarlos, enviando restos de veneno al flujo de basura común. Esta práctica responde a que, en CABA, el consumidor no cuenta con lineamientos claros ni canales oficiales para descartar estos residuos especiales”.

Casos insólitos y alarmantes

La ausencia de información y reglamentaciones quedó en evidencia en la parte final de las encuestas, donde quedaron en evidencia ejemplos reales alarmantes. “Aparecieron casos tan graves como insólitos. Por ejemplo, una madre detectó ‘gusanitos’ en una herida en la cabeza de su hija y decidió tirarles veneno antes de llevarla al médico”, describió Lutfi.

A este tipo de reacciones desesperadas se suma una práctica que los toxicólogos entrevistados señalaron como recurrente: “Mucha gente les pone a sus hijos las pipetas para los perros cuando les detectan piojos”, comentaron.

El riesgo de intoxicación también se traslada a espacios sensibles como la cocina debido al uso inadecuado de veneno para ratas. Como vienen en forma de granitos coloridos, muchos niños los confunden con caramelos. Incluso, el peligro persiste sin que se los coman.

“Es muy común que la gente ponga rodenticidas dentro del horno para que no se metan ahí, y después ahí mismo cocinan alimentos. Normalmente, esto termina en intoxicaciones”, alertó Lutfi.

Falta de regulación

La mayoría de estos plaguicidas circulan en una ‘zona gris’ en la que organismos estatales como ANMAT, Senasa o Salud Pública se desentienden de sus responsabilidades de control.

“Entre ellos ‘se pasan la pelota’ de la supervisión del mercado interno. Entiendo que hay poca voluntad política y pocos recursos para fiscalizar, pero es necesario prevenir las intoxicaciones” señaló Javier Souza Casadinho, director de la tesis de Bárbara Lutfi.

El docente subrayó que la falta de coordinación es lo que lleva a que en el mercado se encuentren productos por fuera de toda normativa. “Por ejemplo, hoy en día se vende un producto que viene de China sin ninguna identificación ni categoría. Si te intoxicás con eso, no tenés forma de saber qué sustancia es”.

A modo de ejemplo, recordó que “hace un tiempo se vendía afuera de las escuelas y por internet el llamado ‘Producto Mágico para los Piojos’. La supuesta magia la hacía el Fipronil, un compuesto prohibido acá y en Europa por ser neurotóxico para abejas y afectar la seguridad alimentaria”.

“Es el mismo caso del Imidacloprid, que está prohibido allá, pero que nosotros lo usamos para las pulgas de las mascotas. O sea: sin una fiscalización activa, sustancias letales terminan siendo manipuladas a diario por familias que desconocen el peligro”, advirtió Souza Casadinho

Posibles soluciones

Como contrapartida, la investigación de Lutfi resaltó que existen soluciones físicas, pero que hoy “salen perdiendo” ante la practicidad de los aerosoles. El uso de mallas metálicas en rejillas o la colocación de mosquiteros son barreras simples que podrían reducir mucho la presencia de plagas sin comprometer nuestra salud respiratoria.

“Necesitamos fomentar la educación ambiental y sanitaria para que la población entienda que tirar veneno no puede ser la única respuesta. Debemos fortalecer los sistemas de registro y exigir más transparencia a los fabricantes; son pasos urgentes para proteger a los consumidores de una exposición continua que muchas veces ni notamos”, enfatizó.

A modo de cierre, Lutfi reflexionó que “mientras usar domisanitarios siga siendo una práctica invisible y desregulada en CABA, el riesgo seguirá latente en cada hogar. Lograr que la presencia de estos químicos no sea algo ‘natural’ es el primer paso para transformar nuestras casas en espacios seguros, donde la prevención le gane a las intoxicaciones”.

*Fuente: Sobre la Tierra
Área de Divulgación Científica y Tecnológica FAUBA.