Turistas que regeneran: Dejar los ecosistemas mejor de lo que estaban
 

Turistas que regeneran: Dejar los ecosistemas mejor de lo que estaban

FAUBA 14-10-2026 general
Turistas que regeneran: Dejar los ecosistemas mejor de lo que estaban

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Por: Sebastián Tamashiro 13 octubre, 2026

(SLT-FAUBA) Se termina el viaje y volvemos a casa llenos de experiencias y fotos, pero quedan colillas, latas o botellas vacías. Los turistas podemos degradar destinos paradisíacos. Por eso, hace años crece el turismo regenerativo que busca restaurar los ecosistemas y sus comunidades. Y no hace falta irse a otro continente, la Reserva Natural Ciudad Evita —en Buenos Aires— es uno de los lugares donde se desarrolla esta actividad. Un estudio de la FAUBA detalló que en un año, más de 600 personas conocieron la reserva, plantaron especies nativas y removieron invasoras y residuos. Una mirada que crece e involucra a cada vez más organizaciones.

El turismo es una actividad fundamental para diferentes países y regiones del mundo. Hasta representa una porción significativa de sus ingresos. En Tailandia y México, cerca del 10% del PBI, y en Aruba, más del 70%. A quienes viajamos nos permite descubrir lugares y personas increíbles, y vivir experiencias inolvidables.

Sin embargo, podemos causar impactos negativos en nuestros destinos y transformarlos para siempre. Bosques que se fragmentan, playas que desaparecen o pueblos rurales que se llenan de basura. O comunidades locales que dejan de poder pagar los alquileres y barrios que se llenan de cadenas de hoteles. Seguramente se nos vienen más ejemplos a la cabeza.

Por eso, existen y crecen otras alternativas para conocer los diferentes rincones del planeta. “El turismo regenerativo busca mejorar las condiciones de los lugares donde se desarrolla, teniendo en cuenta aspectos ambientales, sociales y económicos, entre otros. Sobre todo, pone foco en la relación de las personas con el resto de los seres vivos, entendiendo que formamos parte de un mismo sistema. Propone transformar la forma de viajar y posibilita que los turistas ayuden a conservar y restaurar ecosistemas, y a fortalecer a las comunidades locales”, contó Dalina Arenillas, egresada de la Tecnicatura en Turismo Rural de la FAUBA.

Además, agregó: “El turismo regenerativo fomenta conectar con entornos naturales a través de todos los sentidos. Conocer los ecosistemas, su flora y fauna, a las personas que los habitan y su historia. Escuchás los problemas de la zona y hasta podés contribuir a su solución metiendo manos en la tierra. Sembrando nativas o sacando invasoras y basura, consumiendo productos locales”.

Pero entonces… ¿nos vamos de viaje y nos hacen agarrar la pala? Dalina le respondió a Sobre la Tierra que es una gran forma de desconectar de la locura de la ciudad y de vivir experiencias de raíces profundas. “Se crea una comunidad con un objetivo común. Te guían para estar atenta a texturas, olores o sonidos. Te llevás aprendizajes de historia, de biología, de técnicas de plantación o de control de diferentes especies”.

En este sentido también destacó que en un contexto más generalizado de degradación ambiental y de cambio climático, el turismo regenerativo puede ser una herramienta clave para la conservación y la restauración. “Es una mirada que está creciendo. Aunque no siempre tienen ese cartel, en toda la Argentina se desarrollan muchas experiencias regenerativas”.

¿Y dónde entra la academia en todo esto?

En su trabajo para egresar de la Tecnicatura Universitaria en Turismo Rural, Dalina evaluó el turismo regenerativo como herramienta de conservación en la Reserva Natural Ciudad Evita. Se enfocó en las prácticas regenerativas, en el rol de la educación ambiental y en el nivel de compromiso de los visitantes. “La idea fue aportar información útil para la reserva y para que se pueda replicar la experiencia en otras áreas. Incluyó revisión documental, visitas en terreno y entrevistas”.

La Reserva Natural de Ciudad Evita se encuentra en el noreste del partido de La Matanza. Forma parte de la Cuenca Matanza-Riachuelo y se resalta su biodiversidad y su patrimonio cultural. Tiene 700 hectáreas divididas en tres sectores: el área de bosques, el área de humedales y el área de yacimientos de la comunidad Querandí. En la zona, choca la conservación con el negocio inmobiliario y el acceso a la vivienda.

Se declaró reserva en el año 2015 ante múltiples reclamos de los vecinos. Sin embargo, permanecen sin proteger áreas clave que quedaron expuestas al avance urbano. Por eso, la comunidad viene reclamando incorporar esas hectáreas. Es acá donde entra el turismo regenerativo para dar a conocer la reserva, restaurarla y amplificar el reclamo de mayor y mejor protección. Y Dalina puso la lupa.

“Desde la reserva, en un año se organizaron más de 30 visitas guiadas. Participaron más de 600 personas que recolectaron residuos, plantaron nativas y removieron exóticas. Sembraron más de 30 árboles nativos como ceibos, curupí, tala, uña de gato y otras herbáceas y arbustos. Removieron invasoras como lirios y acacias negras en grandes extensiones, y recogieron kilos y kilos de basura en diferentes senderos. Observé un involucramiento alto en todas las tareas”.

Dalina resaltó que en los últimos años hubo grandes avances en la Reserva. “En principio, se designó a la primera guardaparque. Además, cada vez hay más actores involucrados como la Asociación de Vecinos RENACE, la comunidad Querandí, ACUMAR, CONICET, FARN. También diversas universidades y la Municipalidad de La Matanza”.

Para Arenillas, todavía hay mucho por hacer. “Falta un plan de manejo que incluya más infraestructura, como baños y senderos, y más guardaparques. Sobre todo, ampliar y fortalecer el área bajo protección”, aclaró.

Vida, universidad y emprendimiento

Dalina comentó cómo surgió y se desarrolló su interés por el turismo regenerativo. “Siempre viajé a lugares donde la naturaleza y las culturas locales eran las protagonistas. Mi primera experiencia fue en el Parque Nacional del Tayrona, en Colombia. Te recomiendan cómo manejarte dentro del parque con las comunidades originarias, la flora y fauna de la zona”.

“Luego, la tecnicatura en Turismo Rural de la FAUBA hace muchísimo foco en que el turismo mejore la calidad de vida de las comunidades locales a través de ofrecer actividades que tengan en cuenta principios de sustentabilidad. También tenemos viajes de estudio que fomentan esta mirada. Por ejemplo, a la reserva Senderos del Monte, en Entre Ríos”.

Para cerrar, Dalina indicó que la FAUBA fue clave para desarrollar su emprendimiento que ofrece vivencias de turismo regenerativo. “Por ejemplo, en la Argentina ofrecemos experiencias y recorridos en producciones de yerba mate y té de Misiones, en la naturaleza de los Esteros del Iberá o de las Yungas jujeñas, y propuestas que ponen en valor las tradiciones rurales en diferentes pueblos de la provincia de Buenos Aires. En Brasil vamos a producciones de cacao o al Amazonas para convivir con comunidades originarias”.

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